Quizá en las próximas elecciones los candidatos a Centros de Estudiantes o para la Federación sean personas que ya tienen un bagaje, por mínimo que sea, en alguna organización estudiantil anterior. Lo que no significa que la dirigencia estudiantil de nuestra universidad sea digna de un reconocimiento público por el carácter de las decisiones, metodologías, o incluso las discusiones sostenidas, sin embargo, el avance hacia la madurez política es un camino que varios han tomado.
No puedo evitar mencionar que el Pleno Universitario, donde las decisiones que deberíamos tomar en nuestras carreras tienen cabida y llevan a un curso a la Federación, es un espacio que más parece de farándula y poco criterio al discutir temas que además de ser poco relevantes, no aportan en nada a la construcción de una institucionalidad estudiantil fidedigna de una democracia, hablo del perfeccionamiento en las relaciones entre estamentos y las decisiones políticas que tienen repercusión en los medios de prensa y el Confech.
Ser la primera federación de estudiantes es una tarea titánica tal que siempre faltó algo por hacer, por fortalecer, por incentivar, pero es esa la gracia de la política, encontrar nuevas metas para perfeccionar el aparato político y seguir en la búsqueda de un modelo equilibrado y representativo de la realidad estudiantil. Año a año nuevos estudiantes ingresan y muchos también egresan, lo que genera imprevistos a la hora de predecir intenciones de la comunidad estudiantil.
Es menester que el próximo Pleno Universitario sea consciente del espacio que utilizan, del tiempo que mal gastan, y que replanteen el tono de las discusiones que tuvieron este 2012. Existe un país afuera del olimpo uai que espera saber qué piensan realmente los estudiantes, hacia donde construir nuevas ideas y opciones y por sobretodo quiere saber las ideas que esta universidad tiene para solucionar algunos de los conflictos que los estudiantes mantienen en la agenda pública.
La próxima federación de estudiantes deberá responsabilizarse de la conducción política de los estudiantes, deberá entregar las herramientas necesarias para iniciar el diálogo político, deberá quitar el velo de negatividad que cualquier ciudadano pueda tener del concepto “política” y deberá reencantar a los estudiantes del debate nacional, sobretodo porque en año de elecciones presidenciales el clima del confech varía y la necesidad de un estudio de las estrategias que esta macroorganización tomará para el año siguiente.
Pero no todo es responsabilidad de la Federación, mas bien es importantísimo que los Centros de Estudiantes o Alumnos tomen la responsabilidad de generar asambleas, consejos, o la figura que estimen conveniente para incentivar la participación de sus estudiantes, para hacerles responsables de las decisiones que es necesario representar y evitar frases como “no hemos debatido en nuestra carrera la postura”, “no pudimos realizar una asamblea”, “no definimos una postura consensuada” como tantas veces se ha escuchado en los plenos.
Seamos responsables de las figuras que creamos, una Federación de Estudiantes para representar los intereses de los estudiantes, y al mismo tiempo la participación directa en el Confech no puede ser antojadiza, más bien, debió ser una decisión responsable de las cargas que esto trae. Saber qué significan siglas como AFD, AFI, MECESUP, FONDECYT, CAE, entre otros y como intervienen en las políticas educacionales o fiscales, es una responsabilidad de todo quien desee ser parte de la comunidad política chilena.
No tenemos un Tricel estable durante el año que responda a las necesidades básicas de una organización estudiantil, pues, debe ser convocado con ligereza y apresuradamente cercano al proceso de votación y a quienes estén a la mano para constituirlo pronto. Menos aún existen exigencias mínimas para la presentación de candidaturas como documentos oficiales para acreditar las condiciones mínimas para ser candidatos, una descripción o declaración de intenciones de los candidatos, o peor, un programa de trabajo del cual debatir y fortalecer. No existe esta institucionalidad tan necesaria en un proceso eleccionario.
Cinco días existirán para saber los pareceres de los candidatos y sus listas respecto de diversos temas, entre ellos y lo fundamental es el tipo de gestión que llevarán a cabo para cumplir con los programas de trabajo que deberían presentar junto con la postulación. Es deber ahora de nosotros ser los fiscalizadores, los cuestionadores, los responsables y los decisivos en este proceso, ya que sin nuestro voto, no existe participación.
** Nota escrita el 26 de octubre de 2012
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